Pájaros nómades
surcan las fronteras de las miradas,
pájaros extraños
en extraños círculos sobre la ciudad
quecadadía más griscadadía más inviernocadavez más m i e d o
pájaros a los que darles un nombre
a los que darle una canción
pájaros extraños
de ojos en cada tela que roza alguna piel perdida
de alas en cada boca sosteniendo el aire del todotiempo
de garras que moldean las simetrías de las almas
miércoles, 11 de julio de 2012
lunes, 9 de julio de 2012
Regresos
Desarmado,
hilado con las líneas de las sombras,
reentro al hogar
y las cosas están heladas
y las telarañas del miedo,
la ausencia,
los avatares del viaje
que siempre acaba en el mismo lugar.
Las sombras sostienen el peso,
y los hilos caen por toda la casa,
las luces frías se los llevan
y no suelo entender lo que pasa.
hilado con las líneas de las sombras,
reentro al hogar
y las cosas están heladas
y las telarañas del miedo,
la ausencia,
los avatares del viaje
que siempre acaba en el mismo lugar.
Las sombras sostienen el peso,
y los hilos caen por toda la casa,
las luces frías se los llevan
y no suelo entender lo que pasa.
viernes, 22 de junio de 2012
Sedas de la Deshora Solar
El trigo repite toda la mañana
por sí misma y por los aires
llenos del resplandor de la deshora,
llenos de la pérdida de una nube en el tiempo,
repletos de cofradías aladas
de todas las promesas
formadas
en esta orilla de aquellas olas.
El sol en las inclinaciones de los cielos indecisos
forma sus ansias en cada mirada,
en cada viento sobre tu rostro,
en cada segundo de tu boca
dividiéndose por la distancia.
El sol fuera de nuestras horas,
exacto tiempo de la ausencia de los quehaceres grises
en esta vibración,
esta nota musical,
del trigo,
del sol,
y del viento,
desde las dos miradas,
bajo las nubes heridas de la no tarde,
no noche,
no día
una danza
y las oriflamas de las voces exiliadas.
por sí misma y por los aires
llenos del resplandor de la deshora,
llenos de la pérdida de una nube en el tiempo,
repletos de cofradías aladas
de todas las promesas
formadas
en esta orilla de aquellas olas.
El sol en las inclinaciones de los cielos indecisos
forma sus ansias en cada mirada,
en cada viento sobre tu rostro,
en cada segundo de tu boca
dividiéndose por la distancia.
El sol fuera de nuestras horas,
exacto tiempo de la ausencia de los quehaceres grises
en esta vibración,
esta nota musical,
del trigo,
del sol,
y del viento,
desde las dos miradas,
bajo las nubes heridas de la no tarde,
no noche,
no día
una danza
y las oriflamas de las voces exiliadas.
miércoles, 20 de junio de 2012
Órdenes (a R.)
I
"El extraño primer orden
tras la puerta
y el primer espejo roto."
El cuerpo
en la estática inversa,
en los puntos cardinales desarmados,
en la nebulosa de interminable sal;
en la marea
y en la orilla,
el cuerpo transparente.
Las manos ya no se nombran
cuando esgrimen aire confuso al mundo,
desde un cosmos abierto en el pecho
reverberando solares enigmas,
mediodías sin fin
que huyen de la noche.
II
"El segundo orden
y los espejos con sus números"
La noche reúne a los espejos perdidos,
junto a la blanca luz de la ausencia
y habla
junto al miedo del frío,
al miedo del siempre frío, como la muerte,
como la orfandad de las estrellas
el miedo
de la noche
apretando el cuerpo
hasta los huesos vibrantes del
LATIDO
que sacude la eléctrica negritud
con el pulso de una mañana en el recuerdo.
III
"El tercer orden
y el reverso de la nada"
Los espejos rearmados a tu alrededor
repiten las frases dichas desde todo el pasado
hasta que se rompan
con la fuerza de la voz desgarrada por el infinito,
en una palabra,
en una exhalación de fuego en el vacío,
en un eterno ir y venir
por los sagrados puentes al no lenguaje;
y los demás estamos de este lado,
esperando con los cálices llenos
de las flores del camino.
"El extraño primer orden
tras la puerta
y el primer espejo roto."
El cuerpo
en la estática inversa,
en los puntos cardinales desarmados,
en la nebulosa de interminable sal;
en la marea
y en la orilla,
el cuerpo transparente.
Las manos ya no se nombran
cuando esgrimen aire confuso al mundo,
desde un cosmos abierto en el pecho
reverberando solares enigmas,
mediodías sin fin
que huyen de la noche.
II
"El segundo orden
y los espejos con sus números"
La noche reúne a los espejos perdidos,
junto a la blanca luz de la ausencia
y habla
junto al miedo del frío,
al miedo del siempre frío, como la muerte,
como la orfandad de las estrellas
el miedo
de la noche
apretando el cuerpo
hasta los huesos vibrantes del
LATIDO
que sacude la eléctrica negritud
con el pulso de una mañana en el recuerdo.
III
"El tercer orden
y el reverso de la nada"
Los espejos rearmados a tu alrededor
repiten las frases dichas desde todo el pasado
hasta que se rompan
con la fuerza de la voz desgarrada por el infinito,
en una palabra,
en una exhalación de fuego en el vacío,
en un eterno ir y venir
por los sagrados puentes al no lenguaje;
y los demás estamos de este lado,
esperando con los cálices llenos
de las flores del camino.
domingo, 27 de mayo de 2012
Los Exiliados
Van por la calle
sin patria, apenas el nombre;
siempre pensando los barcos
las velas, el horizonte,
las aguas y la madre buscada
por los confines
pero no hay patria
por rechazo o por perderse simplemente,
no hay puerto amado
al que se pueda volver;
el tiempo toca todo
y los hombres se sienten débiles.
Dibujan pirámides en el aire
para eludir la muerte.
De esto los exiliados anotan
en innecesarios papeles que se les caen,
olvidados por estaciones que se vacían,
silenciosos por lugares que desconocen el silencio.
El universo vibra cada vez más fuerte,
los huracanes se llevan a las gentes
y la turbamulta se escinde de los pocos
que se pierden, que caen, que gritan
por no llevar el uniforme que exigen las noches iguales
en la espera de lo que nunca ya ocurrirá.
sin patria, apenas el nombre;
siempre pensando los barcos
las velas, el horizonte,
las aguas y la madre buscada
por los confines
pero no hay patria
por rechazo o por perderse simplemente,
no hay puerto amado
al que se pueda volver;
el tiempo toca todo
y los hombres se sienten débiles.
Dibujan pirámides en el aire
para eludir la muerte.
De esto los exiliados anotan
en innecesarios papeles que se les caen,
olvidados por estaciones que se vacían,
silenciosos por lugares que desconocen el silencio.
El universo vibra cada vez más fuerte,
los huracanes se llevan a las gentes
y la turbamulta se escinde de los pocos
que se pierden, que caen, que gritan
por no llevar el uniforme que exigen las noches iguales
en la espera de lo que nunca ya ocurrirá.
sábado, 26 de mayo de 2012
Niños de palabras
Cada uno su playa blanca.
Solo nos miramos en algún reflejo lunar.
Las noches de ese color,
noches que repiten el color de otras,
noches diamantinas,
impenetrables, densas,
todo el follaje de las bocas almidonadas,
ennegrecidas, silenciosamente locuaces
en la noche, los diamantes
que valen por su ausencia
en las fiestas de los Otros.
Cada uno sus melodías
de los días lejanos
pisándose
las huellas de cada lado
de cada playa
que pierde su equilibrio
solo por seguir el vértigo
y las dos manos
que llevan algo escrito, apretado,
los niños de palabras
que somos en las caídas.
II
La toda noche
el todo día
empiezan en el mismo punto,
en el adiós,
en el sueño de algunos,
en las vigilias de los Otros.
La nochemadre,
la noche savia
latiendo en el hielo,
superando la era,
endureciendo la piel
para la galaxia que estalla
todo el tiempo
interminable
y tu día
intentando las fronteras de la mirada
los colores inauditos de los místicos
la veda de los que quedan de la orilla equivocada.
III
Las uvas de la mañana
enredadas a toda la casa
Solo nos miramos en algún reflejo lunar.
Las noches de ese color,
noches que repiten el color de otras,
noches diamantinas,
impenetrables, densas,
todo el follaje de las bocas almidonadas,
ennegrecidas, silenciosamente locuaces
en la noche, los diamantes
que valen por su ausencia
en las fiestas de los Otros.
Cada uno sus melodías
de los días lejanos
pisándose
las huellas de cada lado
de cada playa
que pierde su equilibrio
solo por seguir el vértigo
y las dos manos
que llevan algo escrito, apretado,
los niños de palabras
que somos en las caídas.
II
La toda noche
el todo día
empiezan en el mismo punto,
en el adiós,
en el sueño de algunos,
en las vigilias de los Otros.
La nochemadre,
la noche savia
latiendo en el hielo,
superando la era,
endureciendo la piel
para la galaxia que estalla
todo el tiempo
interminable
y tu día
intentando las fronteras de la mirada
los colores inauditos de los místicos
la veda de los que quedan de la orilla equivocada.
III
Las uvas de la mañana
enredadas a toda la casa
miércoles, 9 de mayo de 2012
Vidagrís
La ventana podía ser un ala
pero no,
no acá;
la ventana se llena de vidagrís,
los bostezos de los árboles solitarios,
los pájaros que no pueden oírse,
las aguas que mueren a mediodía
perdidas, calladas;
todo es la vidagrís,
el edificio más alto
de los que recorren
los vacíos de las historias,
los capítulos innecesarios
de ir en distinto orden
por cada habitación
del mismo lugar que se repite
(en todo)
en espejos secos de invisible arena.
pero no,
no acá;
la ventana se llena de vidagrís,
los bostezos de los árboles solitarios,
los pájaros que no pueden oírse,
las aguas que mueren a mediodía
perdidas, calladas;
todo es la vidagrís,
el edificio más alto
de los que recorren
los vacíos de las historias,
los capítulos innecesarios
de ir en distinto orden
por cada habitación
del mismo lugar que se repite
(en todo)
en espejos secos de invisible arena.
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