miércoles, 7 de julio de 2010

De inicios subyacentes en cada uno

Así empezaba el poema
cuando explotó
y se hizo carne en las fiestas
donde se abrazó a las zarzas
y se revolcó en el vino.

Así empezaba el poema
cuando se oscureció la noche
y se derrumbó la luna
sobre su cabeza.

Así explotó la carne
y se derrumbó el vino
y se abrazó la luna
y se revolcó en las zarzas
y así empezaba el poema
o no recuerdo bien...

Incoherencia de tus pastos inco he rente o acaso es que nace asi al aicnerehocnI

En ese momento de la llamada, la rubicunda aflicción de tus ayes y la infranqueable vastedad de mi mudez para tu almohada que me hacen recordar q
u
e

las prisiones de sol llaman al pasillo
infecto de rayos
pluriomnisciente de incendios tibios
plañendo sentados en las hojas
más
pequeñas de esta tarde
cuando
los tés se suceden sin control
donde
los silencios se suceden
sin control
porque
las tazas se destrozan sin control
para
una tardecaídasol de otoño
en la cual...

(Nos complacerá estar locos...)






































(Si... Empecemos por las tazas...)

Improvisemos otra nota...

Los celestes superfluos del mar almidonado, pasando por los huesos de la orilla, los barcos desmenuzados por las furias marinas que nunca nos alcanzarán ya que pertenecen a otras dinastías de sucesos.
¿Qué nos tocará en suerte a nosotros, dueños de estos pequeños sinsabores o sabores pequeños sabores sinsabores de tocar apenas lo que nuestro olfato no alcanza?
¿Y qué de nuestra sordera?
Nuestros cables mezclados en una salsa que oh cuidado pueden salpicarnos de cortocircuitos pero que digo que me preocupo si es lo que nos pasa. Somos los dueños de los cortocircuitos, los dueños o acaso los hijos. Pero están tan silenciados que no saltamos al vacío a gritar. ¿Qué pasará aquél día que decidamos gritar?
Gritemos, gente.
Gritemos y llamemos al service de estos sueños en pantuflas...

Improvisemos una nota

Pensemos un color... Bien, el azul puede ser adonde da ese respaldo de sillón, esa caída freudiana que hace que las boludeces de a montones sobre la mesada caigan, y caigan en sus estrépitos de porcelana barata. Puede ser un piano y retrocedamos a lo de antes y empecemos con un piano y ahora sí que la porcelana se rompa y el sillón dé contra la pared y entonces solo entonces quizás pasemos al otro lado, a la otra habitación al hacer un agujero en la pared y descubramos con gran estrépito que está el mismo doctor freudiano que nos empujó en el sillón por nuestros sueños, pero que este otro sostiene la lapicera en la mano contraria al otro. ¿Será que nos dividieron el mundo entre zurdos y diestros? Es una posibilidad, como cuando cada casa sea un país y sean tantos nombres en el montón que ya no sepamos ni el idioma del vecino tan así de los adentros que iremos a pelear...

Improvisación en do sostenido menor (2007)

Pantuflas que caminan solas, por la arena que no trae sal. Ya no.

Los retratos que cuelgan por todo el techo de la sala, las aguas que corren debajo quieren alcanzar los hilos que las sostienen.

Las cascadas del día, tan ocultas entre las turbinas de los zapatos.

Correr en el mismo lugar, nunca dormir en un lugar diferente al final del día.

Apuntes.
Apuntes de todo lo que se se mueve aún sin moverse.
A los ojos.

Todo quebrado en las gargantas que efluvian miel.
Y entonces perros y suertes que se escapan. Y Muertos que ríen y santos que toman mate todo así tan así que derriten pisos, mezclan sandías y diluvian sobre los tés de la tarde.

Ese despertar pequeño- Los preludios del final del doctor chiari

Inicios de la videncia
de montones de hojas apiladas en el rincón sol
rincón madera de la caida de la ventana

y ese boleto de ese viejo tren
que va
por árboles infinitos hacia ese este
siempre visitado donde descansan los soles y las galaxias
ese este lleno de furibundas auroras
de desencajadas noches en los puertos

¿Adónde me lleva esta vista de hoy?
Y esa mano
antaño ha
que despierta todas las aves
que ensabana todos los desvelos con su tela
hecha del dulce
pequeño
delirio
que nos despierta suavemente.


¿Qué es lo que veo, qué es lo que veré?

Iluminación apenas

Y la mañana. Esa mañana.
Del destemplado sol que voy armando con los harapos del sueño que abandoné.

Las alquimias.

Salir con mi pan mojado en lluvia

a destrozar todas las mesas
todos los convites
todo

por un instante de la última sobriedad
en que

sinrazón o conrazón apago las velas de las últimas naves
que retozan en el oriente
amalgamadas de blanquez errónea

y desamarrar
las locuras
los desiertos de sal
los mares aéreos
los pájaros mudos

porque

esta canción arranca el desvelo
el último desvelo
de mi insobriedad