I
La hora pide una gracia evanescente,
mendiga por un cuadro despintado.
Te pide que te recortes contra la ventana
que nombres parajes lejanos;
que pierdas el alma afuera
en murmurar secretos nombres impronunciables,
inalcanzables.
Dame tu perdida hora de duda
cuando tu boca desarmada se deshace
en las hileras del rocío
y los empañados besos
de dos solos
frente a la inmensidad que nos asusta.
II
Apenas sé tu nombre
pero tu forma está en mis dedos
desde la lejana noche en que te soñé
y creamos un día bajo los árboles.
Y de qué importa el nombre
si conozco como despertás
como callás la luz de la tarde;
de qué importa aún la forma
desandando tus serenas profecías
del amor y la fragancia,
las tardes ganadas en unos ojos;
de qué importan todas las cosas
si en los momentos solos,
bajo el juicio de los astros,
sabemos recorrer las distancias enormes
entre esta boca y la tuya
desanimados por el cansancio,
el puente hacia el cosmos
revelado
silencioso
en el pasar mi dedo por tu piel
y tus mejillas
y tu todo.
III
De dónde sale este orbitar,
este prelegómeno de estupideces varias,
este desvariar insensato
sobre tu planeta ebrio,
sobre tus pájaros desaparecidos;
sino del cavilar tardío
la embriaguez del recuerdo
de las cosas puras
cuando se arman a deshora,
a la horrible deshora
cuando todo se escapa
y la estúpida muerte
da una vuelta por su dinero.
IV
No tengo otra forma
que esta ebriedad de tus bordes,
soy un mendigo inconsistente de tus infinitas bocas;
soy un deshecho
por las otras pasadas vidas
que me dejaron en un lado del camino,
viendo pasar las glorias de los demás hasta que
¡Locura!
supe los palabras desorientadas por tu paso,
supe de tu cuerpo esquivando el día
hacia la noche profunda;
palabras necias que los demás habían dejado
en un puerto sin barco alguno.
Y no camino.
Descalzo ante la sombra
bebo un trago más
y celebro como tu andar
desmaya los viejos templos de la mujer;
la sorpresa
por el advenimiento de las mareas suaves
del verbo que redondea la idea del mar.
IV
Puedo enamorarme de vos
si me descuido,
si no protejo mis ojos de las luces
que te traen dormida a mis desvelos;
puedo creer tus líneas
bordadas en el costado de mi cama,
rotas sobre mi cuerpo vacío,
calladas en mi boca deslucida
por los años
y los besos errados.
Puedo
arrimarme a tu costa somnolienta
donde la danza del sueño
ocupa en tus ojos
la ida de los peregrinos
hacia los viajes de los viajes de los viajes,
ida y vuelta,
tu cuerpo enciende el inicio
y el ocaso.
Y la música.
martes, 7 de octubre de 2014
domingo, 16 de febrero de 2014
Tarde
me dejo la piel
de domingo
de todas las muertes que pude haber muerto
moviéndome solo por el viento siquiera,
moviéndome por el ángulo de esa puta cámara,
moviéndome por rellenar de cemento
los puentes entre silencio y silencio.
Me quedo
en una cerveza atardecida,
con los creadores del mundo mejor,
en la boca,
con la música de los muertos.
de domingo
de todas las muertes que pude haber muerto
moviéndome solo por el viento siquiera,
moviéndome por el ángulo de esa puta cámara,
moviéndome por rellenar de cemento
los puentes entre silencio y silencio.
Me quedo
en una cerveza atardecida,
con los creadores del mundo mejor,
en la boca,
con la música de los muertos.
viernes, 14 de febrero de 2014
viernes, 13 de diciembre de 2013
El afuera
"...Lo que dicen no merece ser contado
ese paisaje que no es paisaje
porque hay arquitectos de ideas,
hay fríos cincelados de pieles quemadas.
Lo que no se cuenta,
porque no se conoce el fruto
el corazón de la semilla
que dicen que no está..."
ese paisaje que no es paisaje
porque hay arquitectos de ideas,
hay fríos cincelados de pieles quemadas.
Lo que no se cuenta,
porque no se conoce el fruto
el corazón de la semilla
que dicen que no está..."
domingo, 19 de mayo de 2013
Veda
I
Una mano.
Vibración.
Oscilación.
Espirales de polvo estelar
a punto de
otro universo
por un extremo
y un sonido
hueco en en el costado.
Los ojos vendados por el día,
los ojos lastimados por la noche.
La hojarasca del patio de aquella vez.
Una mano.
Vibración.
Oscilación.
Espirales de polvo estelar
a punto de
otro universo
por un extremo
y un sonido
hueco en en el costado.
Los ojos vendados por el día,
los ojos lastimados por la noche.
La hojarasca del patio de aquella vez.
miércoles, 15 de mayo de 2013
Vaga
Pensarte no es. Idearte. No.
Veo una imagen, cristalina, que pronto no.
Son los fantasmas de tan tarde,
ya es de noche.
Soy una selva muerta a esta hora. Me enfrento a tu existencia al final de estas manos.
Pero no hay.
Vaga,
diluida,
espectral
todas esas cosas por las que no puedo tocarte,
todas esas cosas
y no hago nada con esto
y la noche se va
(otrodíaotranoche)
se va
en cosas no dichas
que no volverán
sino hasta muy tarde,
muy muy tarde.
Prendo un pucho
mando todo a la mierda,
un rato,
por un rato más.
miércoles, 1 de mayo de 2013
Alada
Podés ser
un poco
estas palabras,
por un momento
(pequeño),
como el paso que te lleva;
despacio,
como tu boca que besa la tarde
con los ojos aún cerrados.
Podés
ser mis palabras, como siempre,
podés sentirte alada, si querés;
que seas ave, entonces,
siempre
fuiste un ave.
Y este es el viejo puente
de diez años.
Esta es la escalera
de tus solsticios
y tus exilios.
Un viejo arroyo
para barcos de papel.
un poco
estas palabras,
por un momento
(pequeño),
como el paso que te lleva;
despacio,
como tu boca que besa la tarde
con los ojos aún cerrados.
Podés
ser mis palabras, como siempre,
podés sentirte alada, si querés;
que seas ave, entonces,
siempre
fuiste un ave.
Y este es el viejo puente
de diez años.
Esta es la escalera
de tus solsticios
y tus exilios.
Un viejo arroyo
para barcos de papel.
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