martes, 5 de febrero de 2013

Ventanas

¿De quién huye quien huye
enmarañándose a los sacos y vestidos fugaces
que la lluvia alarga sin sentido?

Las luces nubladas cuando una anciana vende flores
se desarman al sonido de cada palabra fantasmal
de cada boca de esos dos
que se conocen este día
y ya no se conocen más.
Él es solo un él
de tantos que día a día,
tantos,
que ya no hay números.

Y alguien siempre huye,
alguien va apurado hacia donde no llegará jamás,
intentando deshacer la lluvia a su paso,
intentando desaparecer el camino y ser llegada,
siempre llegada y no perdimos tiempo,
pero el tiempo como siempre no existe
y así las cosas
el secreto pocos lo saben,
no está en ninguna palabra.

Huir por una calle sin lado opuesto.
Huir.
O tener miedo
y mirar por una ventana.

lunes, 4 de febrero de 2013

Wachuma

I

Irse a los lugares con restos de olvido,
irse a los innecesarios parajes donde el cuerpo duele,
en la distancia y la soledad de los fuertes,
allá
donde poder colgar el alma de una rama
y tirarse al río
y no ser.

II
Las aguas y el sol en heridas de lanzas
por el agua que huye, que corre llena de exilio,

el sol en cada herida de luz,

y el hombre que se sube a una roca
a ser río
en medio del cauce.

III
Algunos hombres han bebido de todas las plantas alguna vez.

Esta es una bebida olvidada
y vas a quedar  en silencio después de beberla.

Tu cuerpo puede doler.
Todos los esquemas duelen.

IV
Luego del gran silencio
la montaña respira
y es una mujer anciana
a la que la vida duele
y los embates del clima
en los huesos
de todos los dolores.





miércoles, 19 de diciembre de 2012

Cicatrices en el alba

Los destrozos de la noche
se incendian;

el alba devora dos vidas,
dos seres rendidos al desmayo,
al abandono de los cuerpos,
y el alba lento,
el alba entero en los dedos del alba,
besa los sueños tardíos
a destiempo del círculo solar
que las almas siguen
con la pesadez de los días
interminables
de iguales
e iguales.

Saliendo del tiempo,
caminando los brazos del aire,
despertando a los pájaros
con suaves voces antiguas
de las realidades rotas
con los niños
              pulsando
                             las cuerdas
                                                  claras
                                                               del átomo central
                                                                                             de la existencia.

Salgamos
con los cuerpos a punto de caer.


sábado, 8 de diciembre de 2012

Los Soles Extraños

I
Las laderas de las montañas,
las murallas en el horizonte;

los grandes palacios rotos
de épocas diversas,
de tiempos roídos;

al atardecer que repite la hazaña;

los hombres que sienten el viento
en todo el rostro
y recuerdan que tienen mensajes

que mañana van a olvidar.

II
Los tiempos
de cuando los días acaban inexorablemente,
cuando mueren en el vacío de la existencia,

cuando el atardecer muerde las sombras de los solitarios;

los tiempos se escriben
para algunos locos
que cifraron los aires en alguna extraña caja musical,
de formas diversas;

pero la melodía late certera sobre la sangre,
que se entibia,
que se duerme,
al atardecer
de atardecer
y de símbolos solares
escritos en el cuerpo

y la resurrección de mañana,

tan mañana
que abandonamos los cuerpos
para regresar en la noche.

III
Los serenos duermen con arena en los ojos
y olvidan los territorios firmes de piedras,
abandonados a un exiliado desierto blanco
al límite de las formas conocidas
de los días
que marchan hacia atrás.

El tiempo
y el remolino de los sentidos

nacen de las manos más quietas.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Tiempo encerrado en una botella

I

Una cáscara sol
y la semilla de un tiempo,

en un mar de eras,

cifrado en un pequeño conjunto de huesos
que deambula,
errando las noches por los días
y los vientos
por lluvias.

Huesos y piel
y olvido,
demasiado olvido,

en ese eterno futuro
que nunca llega.

II

El abismo
es el día gigante
que llega
a aplastar al osado
que anoche
no temía a los miedos humanos
y hoy yace,

extinto sobre la arena
y aún mirando el sol,
sabiendo la piedra de su desgracia
en cada sueño que tuvo hasta entonces.

Pero ya no habla.

Siempre creyó un momento más.
Luego.
Más tarde.
Nunca más.

Morir una sola muerte.

III

Alas del tiempo,
ilusiones sobre la hierba,
las nubes,
el campo aletargado
el horizonte sin fin.

(el sol siempre sol
el sol que en la mañana no sabemos)

El tiempo agita las alas
sobre todos los albas
y despierta la danza
del fin de los tiempos.

Y todos ven el gran viento caer.

martes, 9 de octubre de 2012

Simetrías

I

¿Cómo te hablo? 
¿Qué te digo?
¿Qué silencios uso?
¿Qué escala musical..?

¿Debería usar una escala?

Un orden una lógica unas exactitudes
o el desmadre de los vacíos
y los agujeros en el tiempo.

Quiero
lo segundo
los misterios
de los marfiles de la noche,

del cementerio en sus interminables éxodos solares,

el atardecer etílico
de los que se hieren por la sal en la boca.

Y..

¿Quién sos en fin?
¿Estás?
Soy
la persona
en tus vértices lunares.
Tu sombra opuesta.


lunes, 17 de septiembre de 2012

Vértigo

I
Despedazado con la tarde rota,
cayendo los dos por la música de los quiebres,
de las muertes que van despacio, de los ausentes,
que se despiden con los silencios negros,

rotos ambos en un abrazo cálido,
ante la cercana niebla y la fría cubierta del derredor,
la tarde que pierde su voz,
la tarde que se olvida, la tarde que me toma, al fin,
entre las uno, dos, tres, cuatro, cinco,
seis, siete personas en esta esquina olvidada del mundo,
cada uno su vida misterio,
cada uno su vibración y color de sangre
en la parte favorita del día,

ropas distantes por toda la cuadra,
miradas extrañas de mundos dispersos

caigo roto
con la tarde
y mis miradas infinitas para con las cosas.