sábado, 18 de junio de 2011

Dos y calles

Recruzando
los hilos de dos voces
alterando el cableado humano
que cuelga de todo techo,
recruzan los no silencios
de estallos
y caídas operísticas,

la mar de violencia

el quiebre inoportuno de la lluvia,
no nos somos los mismos
nos engañamos de dulces
y no tan así
que los soles son los más
y la claridad vidente
puede secar los labios,
puede quemar las flores.

Lluvia y lluvia

La lluvia es el fin,
la lluvia es tu tarde,
la lluvia es mi noche
ya.

Los labios saben
y en tu círculo es de día aún,
como siempre,
como nunca.

jueves, 16 de junio de 2011

Iniciaciones no

Intoxiqué la llegada,
la vicié en la puerta, rayando los colores
tan depuestos por la iniciación
pero a los demás no yo
del simple yo desencontrado
en todos los demás espejos

rayé la puerta de rayo mío
nadie iba a iniciar nada
ya todo estaba, todo se decía
desde mucho que antes
y yo vine a reventar los vidrios
y que todo sea afuera.

Tornados
de una mano
que separa las cosas
que adentra lo de afuera
que afuera lo de dentro
y así la noche
que ya empieza desde el ya
cuando rayo la puerta
cuando intoxico la llegada
y no hay inicios ya
sino el lento progreso
del círculo que ya tan lejos
no se puede ver.

domingo, 12 de junio de 2011

Resurrecciones y esas cosas

I
¿Cuántas veces muerto en las tardes
y de resucitadas mañanas
las más pocas?

Llama mi nombre, ave,
salven mis sueños,
peces,
que desangrando el camino,
que perdiendo las huellas
voy tonificado de los pesos enormes
de las marcas rojas de las cosas.

¡Las cosas!
Como si algo, como si todo,
fuera tan simple
al argentino
en la cosificación
de lo todo el intento a todo
de ponerle el sello de nada
de mi cuerpo
y mi mente altas
atrapando las toneladas de los átomos
como si nada
como hacia la nada.

II
Mi paso es tan lento
que desespera a la rotación
que me llama y me oprime
con tanto hinchado rayo de sol
que ya no soporta
el demás, el tope de luz,
que pide los estallos
que ansía las depredaciones
de las sombras
las incólumes esferas del delirio
que me llaman
intentan, promueven
la indecencia del tiempo,
las incandescencia de las horas
que me dicen de las botellas
y de las fórmulas mágicas,
por este ser
por este no ser
que quieren encontrar
en la mitad
en el centro de la duda.

III
Me llamaste alguna vez
y ahora ahí,
tan invierno de distancia
tan atareados tus árboles
que nunca antes
que sí antes, no antes
si tu antes, si mi antes,
si mi ahora, no tu ahora
me duelen los huesos del ayer
y ahora, con la miel, el bálsamo
no es tuyo esta vez, sino alguien más
que conocés y no,
porque no me decís, solo no
porque es mi búsqueda
y tus placeres del silencio.

IV
Hendí las miel en medio de la montaña
esperando el milagro
pero ni siquiera el ave
ni siquiera ese pequeño dios...

...todos atareados con las frágiles consecuencias
de los pasados desatados
que tan simples y tan vacíos
pero nada, la ocupación
de las mentes,
la guerra a los momentos
que nadie pudo,
que poco soy
que nadie observa.

V
El manzano en la colina,
el manzano en la más alta montaña
el secreto de su dios personal.

La verticalidad de las flores,
las sombras diagonales a la luna,
la soñada directriz de la orquesta
que repite escafandras
en caída, en lluvia.

El manzano susurra, habla lejano,
dista,
encuentra nombres secretos
y pierde las líneas de los seres
y mezcla las líneas de los seres
los llamados senderos, los llamados caminos,
confunde los límites de las imaginarias tardes,
sofoca las rebeliones sensibles
que buscan dinamitar la experiencia
sonando invisibles y certeros
en el fuego de las mañanas.

VI
Las suertes desdichadas
que se cruzan de vereda, que no quieren
que no se nombran
que listas se pudren en el viento.

Las suertes que me tocaron
las suertes que no me tocan.

¿A quién dan su sonoro respiro?
¿A quién rozan dulces
en el mar de toda delicia?

Pensaba acaso en la suerte del sentir
en la suerte del perder
y acaso hallar como nombre disímil
de todo yo un poco yo
por esta tarde que se fue
y las que se irán
en los secretos, en las superficies
de ese algo...

¡Ese algo!
Que repito la magia,
que la magia ya no existe.

VII
El viento
el socorro del aire
para las ideas que se nos van
y entonces alguien...

Alguien puede tomar el pétalo
el pétalo del pequeño ser
que se escapa, que siempre
escapa y da nombre a la marea

y ¿Vuelve?
Esa marea desarmándose,
esa marea ebria de calma,
que nos trae el mensaje secreto

al final,
nos suenan los pétalos,
nos susurran los escapes
y nosotros
de a cuerpo de a dos
podemos.

Sí.

sábado, 4 de junio de 2011

Nube

Todo lo antedeluviano se encerró a estar
solo, de árboles y
voy automático
a despellejar ornamentos
que solo no me gustan
y dejo de estar
por querer estar.

Las curvas del aire
no me importan
si no tienen ese perfume exacto
de mi día,
de mi alba
que justo ese día
suelo olvidar en la almohada

cuando mi mente dice
que nada,
que todo queda ahi
en la inocencia que perdemos
de tan rápidos
y tan etéreos.

martes, 31 de mayo de 2011

Callan dos

Será que
extasiados del hielo
en recortes lunares,
de pocos días
y las pocas cosas
andamos las calles
simplificados por nuestros saludos
apenas saludos
nuestros simples saludos,
cuando los hielos
y el frío ardor.

Y el hielo en la promesa
que nos termina callando.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Elipsis

I
Tus elipsis en mi cuadrícula de tan infinita
en el borde del todo la finitez
donde me desvía la sal.
Y tus elipsis.
Tus desinencias con las cosas
tu etiqueta antigua
sobre las comarcas de átomos.

La elíptica sombra
entre las dos coordenadas que se buscan
si es que
sabemos pronunciar algo
o si solo yo.

II
La geometría de la distancia
en las cuentas de todos los rosarios
que se desarmaron alguna vez.

Los pasos que doy y el sol va
rápido como tu voz en el día
adelantando las horas que apenas
ruedo de sonoro en la distancia.

E hice el esfuerzo de las manos
de sostener todo lo alto
para contener las agujas que el tiempo
que el tiempo cae,
pero los pies
estaban en otro lado
con su amar el suelo
y despreciar los cantos aéreos.

III
La entereza plácida de las alas invisibles
que adornan los azules con voces dispersas

y tener a todo tan a la ida tan sólo
a la suerte tan cierta
de planear la caída
como un dulce pasar las nubes
con el soplo del susurro
del aire en desarme.

IV
Las tríadas del alba
suman los todos desvelos
las todas tazas de todos tan tardes
simplemente de mirar y mirar
como se mueve todo lo que el cielo mueve
y todo gira
aunque la tríada maree,
aunque la tríada despilfarre tantas almohadas
en las vueltas y el por ahí del final
de apenas una sábana
y los labios mordidos por error
por el error
de las mañanas que pretenden revelar
lo que en el día vamos a perder.

V
Las manos y el caleidoscopio
atravesando las fibras durmientes
de la piel y lo eléctrico suave,
lo eléctrico mágico
de tu caleidoscopio en las manos
atravesando mis mañanas,
ayeres y mañanas ayeres
naciendo en el hoy tiempo,
silencio tiempo.

Pasaron cien nubes
entre las miradas
y cien nubes
desde tu mano y mi mano
y me queda el caleidoscopio
sonando en los campos sinérgicos
de tu magnetismo,
de mi apertura a los días.

VI
Resuena el cielo
con el día en brazos
y la entrega de las llaves solares
para cada savia.

Viento.
Su sonido
por mi mente,
su sonido
por mis temblores
de mirada ante el oro
que luce desarmado en el río
y será que sea
que intente armar el cuadro
en el agua
en la mañana,
en la vida
y su primer suspiro.

VII
Con el pan mojado en lluvia de una vez
allá lejos. por los más inocentes julios,
sigo caminando
buscando lo solar
que seque su piel
que arme el desayuno
de empezar a sonar
en las islas aéreas

tantas

que una sola
entre las grietas
de nuestros gritos
por alcanzarnos
y soltar las cadenas
de los hogares
que deberán crecer
en un mismo rincón,
hecho de todos los rincones,
llevando la leyenda
de los claros días
que tenemos sobre la mesa.

Y todo es aéreo.
Y todo es magnético.