jueves, 20 de enero de 2011

Inicio de la despiel

El mudo testigo de los desiertos de tumbas blancas.

El hielo.

El frío cálculo, el frío desdén de los ojos blancos.

Cicatrices de cristal en el aire. La nieve cayendo sobre las heladas estatuas que seremos, las hermosas estatuas.

Hemos creado la luz para ser devorados por ella. Para que caiga sobre nuestra ceguera y disperse todo. Todo perderá su origen.
Solo nos queda ir armando de a poco el castillo de las cosas que no son de este mundo.

Y el cuervo nos mira desde su piel de fantasma.

lunes, 10 de enero de 2011

Cuervos Blancos

Los cuervos en el campo de trigo
invirtieron su color;

será por este lado del mundo,
el anverso de los atardeceres;
será por un mar entre los tantos
que desarregla el vértice de la luz.

Los cuervos en el campo de trigo
se invirtieron y anudaron la voz
al secreto poema de los pocos,
los silenciosos que saben el porqué
de la inclinación de todos los brillos.

Sé que estás del otro lado,
a un océano de aire,
en el silencio
que un millón de cosas
y que yo las tomo a todas
en mi pecho y entono
el secreto himno
que tuvimos una vez.

Los cuervos invirtieron su color
y te estoy encontrando en el porqué.

Desarreglo de un baile

Algo se metió entre tu danza
y aceleró las partículas de tu paz
hacia una paz fulgurante
tocando el cielo en lo más alto.

"¿Viste? Ese movimiento
se iba desarmando
a la vez que un farol se rompía.
Si eso no es brujería no sé qué es."

Algo se desbalanceó en tu casi caída,
algo no quiso que caigas
porque estabas dibujando cierta forma
con los pies, en la tierra.

Unos hombres

Perillas incongruentes
para medir una sal que ya no existe.

La medición del color
se termina cuando empieza la medida misma
y el color huye
preso de la libertad.

Hay un furor
que se va apagando,
hay un velo
que se va descorriendo.

"Nosotros hemos construido
esta gigantez de rocas
y podemos atrapar cada cosa
con solo el metal que llueve
para nuestras manos sudorosas"

Los hombres rieron
y sudaron bajo las camisas interminables;
ajustando los moldes del todo,
soltando aguas que pronto volverían a atrapar.

Los hombres incongruentes
en el verde profano.

sábado, 8 de enero de 2011

Mágicas

I
¿Aún hay una magia, más allá de las alucinaciones tan serias bordadas finamente por los santos que nos precedieron? ¿Hay magia en el mundo? ¿Hay mundo en la magia?
¡Mundo!
Entre el hacia, el durante y el después de tu toque mágico... La ilimitada vertiente hasta el hace un rato en que la posibilidad desvaneció su forma y hace innecesaria la pregunta hacia ese pasado capaz de tantos futuros...

¡Engalánate, danza, ríe!
Nunca podré arrojar el amor por la ventana.

II
Entré al microcosmo de los amarillos floreados con tu ausencia.
¡Cuánto espacio para rodar en caída y en las subidas!
¡Qué poca gravedad me toca!

Puedo moldear los círculos que quiero
puedo rodearme de la más suave entidad etérea
con tan solo un poco de una memoria.

¡Con una memoria puedo construir el más vasto palacio
para dormir bajo el techo más alto de la imaginería!

Aunque con tu ausencia
solo tenga el rebote de mi voz
sin el mágico nexo del contrapunto de tu sonora simpatía.

III
Ideadas las formas
en tu cuaderno de tan tarde, de tan esdrújulos nosotros.

Recorté mis propios apuntes que te había mostrado
incité a mis hojas a nadar la superficie pálida
con los colores que se mecen entre los extremos
de la toda luz y la nada luz.

Allí van, ondeando, separándose y juntándose
y nadie vence porque yo los acaricio
y termino sus trifulcas por el dominio
de algo libre que ha de ser, que ha de ser
y ser.

¿Qué te parecen este negro y este blanco,
tan opuestos que se tocan en un tintineo
y comparten nuestra vieja canción
sobre las lluvias que son espuma,
sobre las tristezas que son carnavales?

¿Sabías?

Aunque no lo sepas perseguimos el sol
hacia el mismo lugar;
aunque no lo sepas,
aunque ya no quieras imaginarlo
por las paredes que hubimos de crear
por los peligros de nuestros hijos imaginarios
tan insurrectos con los días.

Aunque no lo sepas
seguís moldeando los planetas que dijimos que nunca más;
aunque no lo sepas,
la arcilla no sé de donde sale
que no se termina nunca
y junto montones que tengo que liberar
para aún tener una cama en una casa
y poder hacer la tarea celeste.

Aunque no lo sepas
el mundo sigue conspirando;
aunque no lo sepas,
los trenes se enlazan todas las tardes
y las no posibilidades se terminan
en el vértigo que posee el destino
con un amarillo tan inquieto en sus manos.

miércoles, 5 de enero de 2011

Hogueras

La noche en la hoguera
y la redondez de luces
diamantan la espera
del águila y las cruces

desarmándose las sombras.

Diamantes me iluminan
desde su seco vientre
me espera en la hoguera
el sacrificio de mi suerte

desarmándome las sombras.