jueves, 5 de agosto de 2010

Viejo palacio roto


Uno a la vez un palacio de arenas de tiempo
uno a la vez, tiene su historia
para los soles santos
para su cuento imaginario que de tan así es la piel
tanto imaginario que a la piel
y los dramas infinitos se nombran
por vez única
en el palacio ya viejo que para todos
y no alcanza el tiempo
el tiempo de sol el tiempo de luna
para tanto que somos todos capaces
en este devenir de pieles y sabores
que ansiamos lanzar a los cielos
para la lluvia última
para el siguiente palacio...

Lluvia en las islas aéreas


Te encontraba en cada desnivel
en cada isla aérea de paso
por si llovía allí, era incesante mi búsqueda
de esa lluvia sobre el sentido de las idas
hacia el delante
hacia tu costado para mi darme vuelta
y correr
correr cada lluvia
cuando todos huyen
y solo nosotros
sabemos que ahí adelante
en el salto
está la otra isla
la otra lluvia
y delante
la otra lluvia la otra isla
para no detener jamás
el sabor a lluvia en los labios.

Gigantes


Gigantes más
más más más allá de nuestras manos
que no alcanzan las medidas de lo gigante
lo gigante que nos mira en silencio y nosotros
lo gigante y nosotros incomprendiendo
a los gigantes que hemos confundido en las eras todas
que ni las manos de miles
ni las manos de millones
pueden alcanzar lo gigante
y nuestro tiritar
de solos en la inmensidad.

Ida del tiempo


Intenté el brazo de la eternidad
para todo tener cerca de la piel
tan cerca de arremolinar las sensaciones
y soltarlas para alguien al pasar
y así tener un otoño y unas hojas amarillas
para reescribir un cuento para alguien
que leerá en la mañana de las sábanas
cuando sepa que hay eternidad
y se pasa
de Cuervo Blanco a quienes sean
que yo la vi venir
de antaño, esperando
revivir ese halo de misterio
y difrute;

a Cuervo Blanco fue
y seguirá y quiero seguir
esta inquietud de sentidos
arremolinándose
para un siempre
un eterno
que está allá bien adelante.


Visión


A mis desojos desojos
desojos para no verme reverme
sino en los umbrales de la mirada
atado con cien horizontes borrosos
que se repiten achicándose;

será la canción que salve el alma mía
porque de mis ojos ya desojos
ya nada puede en el auxilio azul
aterciopelado de plata
ya nada puede
puede.

Mirada entorpecida buscando este
este mismo lugar buscando sin encontrarlo
entre dos repeticiones
que no puedo separar.

Noche suelta


I
El universo me empujó
y soy de islas manos;

entrecerré las libélulas
para por si tu alma
y tu carne alma.

II
Si acaso me desnudé en otro acaso ocaso
me fui a cincel por arma pura

y es así que en la refórmula
me explico en tu cercanía

para por.

Cuaderno celularístico




















I

La apoteosis cósmica me tomó en sus manos

II

Trasalfiles numeboctos;

entransfilié nonanieves esdrújulas
por nona nieve de trafalgar...

se tumultuó el descaro y
múltiples arcos se entumecieron de desrazón
por tus flores que acá no ya
no
peroNO

III

No intacto para mí
no más nieve no more síes
ando tan tumefacto que ni los escorpios
ni el abedul
ni el crisantemo.

Y el error de las flores al ser inexactas
para el exacto
exacto humano o al revés.


IV

Perdura la linceteca.

Donde pues africa no fue para después
sino el antes el muy antes.

Adiós.

V

Dije que no gafas en este mundo de soles que quemamos
que humos que ciudades que se entretelaron
par
nuestra perdición.

VI

Transfluvial el nereido que entre antes entre
interrumpiendo las plantas
hubo alguien más,
psicologeando,

los antenió de complitud.

Y se fue rozagando las olmenas.
Y se fueron,
en la luz del mundo.

VII

Tricosamente me espabilé
aunque era temprano de los muy tarde otros.

Así que me solié de silencios
atrasportándome.

Y entre las líneas corrió un gato
por sobre el humo
que un dios decidió apagar.